el sexo abierto y húmedo, anoche, era como el hueco de una puta
todavía virgen o de todas las putas que noche a noche vuelven y le
entregan al cliente su virginidad...
bajo la luz tenue de las bombillas y el reflejo de luna que
entraba por una de las ventanas, parecía un insecto gigantesco
ensimismado en su propia trasparencia; atragantado en su luz...
una boca sin dueño y sin cuerpo que de repente se nos mete por
dentro y nos devora una a una las glándulas del sueño; las silabas
que le quedan al cuento...
y después la verga que se queda flotando como una palangana sin
fondo en la boca del insecto que se nos asoma en las pupilas y
echa a volar hasta que se pierde en los últimos recodos de la
sangre...