delítos menores o
el pago de la palabra a través de la forma traviesa.
Tiempos de la incomprensión artística (de hecho el arte
siempre ha sido incomprensión, de otra manera sería
Arte) invadiendo espacio, hurgando imágenes, huyendo la
realidad. El ser humano quien no atina a ser, más bien a
parecer y nunca conformarse con las barbaridades de su
actualidad, se rebela y también se revela y por esto
incurre en infracciones menores que lo social castiga
con la violenta verdad.
En este momento se funda un asilo más para la
voz auténtica, ante cada lector se multiplica el
espacio, con cada escritor se dimensiona el fenómeno. La
literatura se escapa de las formas-candado, evita los
textos-cárcel que la jubilan para siempre. Ésta es la
fuga del verbo metáfora, potencia del poema, el cuento,
la novela, el testimonio o el ensayo, aquí, dentro de la
virtualidad de la ya de por sí palabra virtual, se
magnifican los deliciosos poderes de la ilusión: la
palabra no es, pero puede ser.
Tampoco manifiestos ni estéticas de paso, más
bien lo desconocido que irá fraguándose a través de los
artífices de la imaginación. Mucho menos un credo,
únicamente la libertad fundada en las irracionalidades
del mundo posible que transforman nuestra amarga
cotidianeidad en llevadera existencia. Aquí convive el
pleno sentido de la negación a la autoridad dominante, a
lo largo de todo el espectro de la persona, es decir las
únicas escrituras posibles.
La redvista hoy nombrada
delítos menores pasaría completamente desapercibida de no
ser porque alguien como tú, ha llegado hasta aquí y
comienza a maquinar otras vidas paralelas que
forzosamente transgreden la unidad del sujeto. Todas
estas son tus voces, los signos del otro ladrón del
fuego. Hola.
Alejandro Palma